Acto de Consagración al Niño Jesús de Praga

Amabilísimo Niño Jesús de Praga, aclamado por todos como milagroso por los innumerables y extraordinarios favores que concedéis a cuantos os invocan. Cautiva nuestra alma de tus divinos hechizos de niño,que nunca te olvidará y se acoge hoy bajo tu manto de Rey para gozar de la paz que nos tienes prometida, y allí poder recibir tu bendición, que como de Dios, la hará crecer en santidad y virtudes. Por eso nos consagramos rendidamente a tu santo servicio; seremos devotos fervientes de Praga. Hijos de tu amor, responderemos a tu predilección por nuestras almas, ofreciéndote desde ahora y para siempre cuanto somos, cuanto anhelamos; la vida de nuestros sentidos, las aspiraciones de nuestro corazón, los amores de nuestras almas que te pertenecen por derecho de filiación y deuda de conquista, al crearnos y redimirnos.
Niño Divino, Rey de Praga, Dios de la Infancia. Recibe nuestro ofrecimiento, hazlo eficaz con tu poder infinito para ser tuyos por siempre en la tierra y en el cielo.
Así sea.

Visita Domiciliaria del Milagroso Niño Jesús de Praga

Cuan agradable sea al Divino Niño la devoción de la visita domiciliaria y con cuánta benevolencia recibe los obsequios que se le tributan en el hogar, nos lo manifiestan algunos de los ejemplos de este devocionario. Recomendamos, pues, a nuestros cofrades y amantes de Jesús de Praga, que se reúnan en treinta familias y soliciten del P. Director la erección de su corrspondiente Capilla domiciliaria.

Saludo y bienvenida al recibir la capilla
¡Bienvenido seas, Oh Divino y Milagroso Niño Jesús de Praga, a este cristiano hogar que se considera feliz abriéndote sus puertas! Eres la luz y necesitamos que tus rayos divinos nos iluminen en las tinieblas de la vida. Eres el calor y con tu presencia se reanimarán nuestros corazones en el camino de la virtud. Eres el médico y tu mano bondadosa curará las heridas del alma y las tristezas del corazón. ¡Bienvenido, pues, seas, amoroso Rey de Praga y del Carmelo! Queremos confiarte todos los secretos y los intereses todos de nuestra familia. Pobres somos, Señor, ante las riquezas de tu omnipotencia; pero queremos hacerte agradable tu estancia en esta casa, igual que un día te fué agradable tu estancia el hogar en Betania; y para eso, depositamos a los pies de tu imagen bella, todos nuestros corazones, para que ardan de amores por Ti y Tú los bendigas en salud y enfermedad, siendo Tú nuestro Huésped de honor, nuestro Amigo y nuestro Rey. Amén.

ORACION

Divino niño Jesús de Praga, atraído por tus palabras de confianza y de tu mirada de paz, vengo a Tí para conversar de amigo a amigo. Sólo en Tí, Salvador mío, podré encontrar la paz que mi corazón ansía, y que en ninguna parte puedo encontrar. Perdona mis pecados, buen Jesús, sé que mucho te he ofendido, pero tú prometiste perdonar a quien acudiera a tí con fe y con amor. Necesito tu gracia y tu fortaleza para seguir el camino del bien. Sé Tú el Maestro que me guíe por este mundo de tinieblas y de confusión. El ejemplo de Tu infancia sea para mí norma y recuerdo en todas mis actividades y ocupaciones, y me haga merecedor de Tu promesa: "Cuanto más me honréis, más os favoreceré". Amén.





Oración del Santo Padre Benedicto XVI al Niño Jesús de Praga

Señor Jesús, te vemos niño y creemos que eres el Hijo de Dios, hecho hombre por obra del Espíritu Santo en el vientre de la Virgen María.Como en Belén, también nosotros con María, José, los Ángeles y los pastores te adoramos y te reconocemos nuestro único Salvador.Te hiciste pobre para hacernos ricos con tu pobreza:Concédenos que nunca olvidemos a los pobres y a todos aquellos que sufren.Protege nuestras familias.Bendice a todos los niños del mundo, haz que reine siempre entre nosotros el amor que Tú nos has brindado y que hace la vida más feliz.Dona a todos, oh Jesús, reconocer la verdad de tu Natividad para que todos sepan que has venido a traer a la entera familia humana la luz, la alegría y la paz.Tú eres Dios y vives y reinas con Dios Padre, en la unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén